
Mi primer post del mes de abril lo dedico a recordar esta bella canción, una de mis preferidas. Justamente hoy me llegó un correo de una amiga que la traía de fondo. Me gusta cantarla espero que también a muchos de los que pasan por aquí. ¡Feliz domingo!.
Gracias a la vida que me ha dado tanto,
me dio dos luceros, que cuando los abro
perfecto distingo lo negro del blanco
y en el alto cielo su fondo estrellado,
y en las multitudes el hombre que yo amo.
Gracias a la vida que me ha dado tanto
me ha dado el oído que en todo su ancho,
graba noche y día grillos y canarios
martillos, turbinas, ladridos, chubascos.
Y la voz tan tierna de mi bien amado.
Gracias a la vida que me ha dado tanto,
me ha dado el sonido y el abecedario
Con él, las palabras que pienso y declaro:
madre, amigo, hermano
y luz alumbrando la ruta del alma del que estoy amando.
Gracias a la vida que me ha dado tanto,
me ha dado la marcha de mis pies cansados
con ellos anduve ciudades y charcos,
playas y desiertos, montañas y llanos
y la casa tuya, tu calle y tu patio.
Gracias a la vida que me ha dado tanto,
me dio el corazón que agita su marco
cuando miro el fruto del cerebro humano,
cuando miro el bueno tan lejos del malo,
cuando miro el fondo de tus ojos claros.
Gracias a la vida que me ha dado tanto,
me ha dado la risa y me ha dado el llanto,
así yo distingo risas y de quebrantos,
los dos materiales que forman mi canto,
y el canto de ustedes que es el mismo canto,
y el canto de todos que es mi propio canto.
Gracias a la vida, gracias a la vida.
